Tema 2: EL SACRAMENTO DEL BAUTISMO
2.1 El nacimiento a la vida de fe
Gracias a la presencia del Señor en medio de su Iglesia a favor de los hombres, y a través del culto celebrando con ellos, la Iglesia está destinada a dar testimonio de que Dios es bueno con todos los hombres, los ama y quiere concederles la salvación.
Es así que, mediante los sacramentos de la iniciación
cristiana:
el Bautismo, la Eucaristía y la confirmación; se ponen
todos los fundamentos de toda la vida cristiana.
El Bautismo incorpora a
la Iglesia, perdona
los pecados, dando una
nueva vida, uniendo al bautizado a la muerte y resurrección de Cristo, haciéndole partícipe de la misión profética, sacerdotal y real de Cristo. El cristiano, al recibir la Confirmación, queda
ungido y enviado para la misión de anunciar la Fe, testimoniar la verdad, comprometerse en la implantación en el mundo de la justicia, la libertad y la paz.
El término bautismo
procede del verbo griego Bantiseiv (baptizein), que significa sumergir
reiteradamente en el agua. Son numerosas las religiones no bíblicas que emplean el rito del baño como signo
de purificación,
y en
el mismo judaismo contemporáneo
a Jesús existían diversas abluciones con carácter penitencial tanto en los movimientos bautistas, como entre los esenios de Qumram.
PUERTA DE ENTRADA
El día de Pentecostés, tras la venida del Espíritu Santo, Pedro predicaba a Jesucristo crucificado como el Mesías y el Señor por su Resurrección. Sus oyentes preguntaban: "¿Qué tenemos que hacer, hermanos?" Pedro les contestó: "Arrepentios y bautizaos cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo" (Hech 2,37-38).
Por este texto de los
Hechos de los Apóstoles podemos ver como la escucha de la Palabra, la conversión y el Bautismo están estrechamente vinculados entre sí. El Bautismo ha sido desde siempre la puerta de entrada de toda vida cristiana, y junto con la Confirmación y la Eucaristía, forma la triada de sacramentos llamados de "iniciación cristiana".
PREFIGURADO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
La primitiva Iglesia, al leer el Antiguo Testamento, descubría en él diversos arquetipos y símbolos, "prefiguraciones" del Bautismo cristiano:
·
La imagen del espíritu aleteando
sobre las aguas primordiales (Gn 1,2), así como la del diluvio (Gn 7,17-24; 8,1-22), hacían presente al hombre nuevo que nacía de la fuente bautismal.
·
Los arquetipos de las aguas como camino hacia la
libertad, en el mar Rojo (Ex 14,15-31), o puerta para adquirir la Tierra prometida, aludiendo
al paso del Jordán (Jos 3,14-17), van a ser utilizados por los Padres de la Iglesia de los primeros
siglos para ilustrar
la experiencia bautismal.
EL BAUTISMO DE JESÚS
El hecho más importante para interpretar el Bautismo cristiano es el Bautismo de Jesús, en el que culminan las
prefiguraciones del A. Testamento sobre este sacramento 1223).
Los cuatro evangelios cuentan el Bautismo que recibió Jesús (Me 1,9-11; Mt 3,13-17; Le 3,21-22; Jn 1,32-34) y los cuatro conceden excepcional importancia a este hecho, porque representa el punto de partida y el comienzo
del ministerio público
de Jesús (Hch 1,22; 10,37; 1 Jn 5,6). Coinciden en narrar dos cosas: el descenso del Espíritu y la proclamación divina
asociada a la venida del Espíritu.
Significado el agua
Las funciones simbólicas
del agua pueden distribuirse en cuatro grupos:
·
El agua da la vida: donde hay agua, hay vida y donde falta, sobreviene a muerte. Todo ser vivo precisa del agua para ser, y el agua, está en el origen de toda la vida, por eso ella es símbolo de fertilidad, de fecundidad, de vida (Is 55,10).
·
El agua lava.
Muchas religiones utilizan estos lavatorios para
diversos actos de su vida.
·
El agua que mata, que destruye, es el simbolismo más frecuente en la Biblia. Los
grandes símbolos del agua en el Antiguo Testamento son el Diluvio (Gn 7)
y el paso del Mar Rojo (Ex 14) en los que algo muere para dar origen a una
nueva historia.
·
Según el judaismo antiguo, la comunicación
del Espíritu significa la inspiración profética. La
persona que recibe el Espíritu es llamada por Dios para ser su mensajero (Eclo 48,24; Dn 13,45). Por lo tanto, en el momento del bautismo, Jesús recibió
del Padre la vocación y el destino
que marcó y orientó su vida.
Con ocasión de su bautismo, Jesús experimentó su vocación,
aceptando
la misión y el destino que le llevarían a su muerte
violenta. Así se explica que las dos únicas veces que Jesús utiliza el verbo bautizar (Me 10,38; Le 12,50) sea para referirse a su propia muerte.
EL BAUTISMO CRISTIANO
·
Juan bautiza en vistas al juicio último de Dios; el Bautismo cristiano es participación.
·
En la muerte y resurrección de Jesucristo; es decir, el bautizado ha muerto a una forma de existencia, para nacer a otra nueva que no acabará jamás. De esa nueva
vida es testigo entre los hombres, y de su comunión con el Padre, serán sus actitudes los mejores signos.
·
La fuerza del Bautismo cristiano
brota de la muerte y resurrección de Jesucristo y del
envío del Espíritu Santo, acontecimientos en los que culminó la misión mesiánica
de Jesús, iniciada públicamente en su bautismo.
·
El Bautismo es el sacramento de la fe (Mc 16,16). Pero la fe tiene necesidad de la comunidad de creyentes.
Sólo en la fe de la Iglesia puede creer cada uno de los cristianos y en dicha
fe se es bautizado. La fe que se requiere
para el Bautismo no es una fe perfecta y madura, sino un
comienzo que está llamado a desarrollarse.
·
Según
el Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1227.- Los bautizados se han "revestido de Cristo"
(Ga
3,27) Por el Espíritu Santo, el bautismo es un baño que purifica, santifica y justifica (cf 1 Co 6,11; 12,13).
Signos del sacramento del
bautismo
·
El Bautismo, por ser un
sacramento de iniciación, tiene unos efectos de regeneración e incorporación muy especiales:
·
Al bautizado le son perdonados los pecados y recibe una vida nueva, se
une a la
·
muerte y resurrección de Jesucristo, participa de su misión sacerdotal, profética y real
y es incorporado a la Iglesia.
Efectos del sacramento del bautismo
El paso del mar Rojo fue para los israelitas el paso de la esclavitud a la libertad.
Por eso, el Bautismo, que vinculó a aquellos hombres al destino de Moisés (1 Cor 10,2), fue el bautismo de la liberación.
Asimismo, el Bautismo cristiano comporta una experiencia de liberación: de la misma
forma que el paso del mar Rojo fue para los israelitas la experiencia fundamental de su liberación,
así el paso por el agua bautismal
comporta para los cristianos la experiencia de su propia
libertad.
Por el Bautismo, el cristiano se separa del destino colectivo de una
humanidad fatalmente sometida a la esclavitud del pecado, liberándose del pecado original que corrompe
y desgarra al hombre y al mundo. La persona que ha vivido la experiencia del Bautismo, ha vivido la experiencia de la liberación del pecado. El pecado ya no tiene dominio sobre los cristianos (1 Jn 3,5-6).
Pablo, para explicar que los cristianos no
están sometidos al pecado, dice que los creyentes están liberados del pecado por estar liberados de la ley. Por consiguiente, la experiencia del Bautismo es la experiencia de la libertad más radical, la liberación de la ley en su sentido más profundo, de
todo lo que desde fuera se impone al hombre (Rom 13,8-10;
Gal
3,10.17)
SE UNE A LA MUERTE Y RESURRECCIÓN DE JESUCRISTO
De la misma manera que Jesús pasó por la muerte, para llegar a una vida sin
límites, igualmente el cristiano tiene que pasar por una muerte, el Bautismo, para empezar una nueva vida,
la vida de la fe,
la vida propia
del cristiano. Esto
es lo que dice Pablo
a los Romanos:
"¿Ignoráis acaso
que todos a quienes el bautismo ha vinculado a Cristo hemos sido vinculados a su muerte? En efecto, por el bautismo hemos sido sepultados con Cristo quedando
vinculados a su muerte, para que así como Cristo ha resucitado de entre los muertos por el poder del Padre, así también nosotros llevemos una vida nueva. Porque si hemos sido injertados en Cristo a través de una muerte semejante a la suya, compartiremos su resurrección." (Rom 6,3-5).
Los cristianos que
siguen el destino de Jesús hasta la muerte, cosa que se expresa simbólicamente mediante las aguas bautismales, encuentran con Él la vida y la liberación.
"Morir con Cristo" significa morir al mundo, al orden establecido, como fundamento de la vida del hombre (Gal 6,14) o a los poderes del mundo que esclavizan (Col 2,20), a la esclavitud de la ley (Rom 7,6), a la vida en pecado (Rom 6,6) o a la vida para sí mismo (2 Cor 5,14-15).
Según el Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1265.- El Bautismo no solamente purifica de todos los pecados, hace también del neófito "una nueva creación" (2 Cor 5,17), un hijo adoptivo de Dios (cf Ga 4,5-7) que ha sido hecho "partícipe de la naturaleza divina" (2 P 1,4), miembro de Cristo (cf1 Co 6,15; 12,27), coheredero con Él (Rm 8,17) y templo del Espíritu Santo (cf I Co 6,19).
SE INCORPORA A LA IGLESIA
La Iglesia es la comunidad
de los bautizados, pues el efecto fundamental del Bautismo es incorporar al hombre a la comunidad de la Iglesia (1 Cor 12,13; Gal 3,27). El Bautismo es el sacramento que configura a la Iglesia, es decir, la Iglesia tiene que ser la comunidad
que nace
del Bautismo, que, por
consiguiente, se confiesa de acuerdo con lo que significa el Bautismo.
La Iglesia es la
comunidad de los que libre y conscientemente han asumido como destino en la vida sufrir y morir por los demás, es decir, la Iglesia es la comunidad de los que viven para los demás; es, así mismo, la comunidad
de los que se han revestido de Cristo (Gal 3,27) reproduciendo en su vida lo que fue la vida de Jesús el Mesías; la comunidad de los hombres y las mujeres a quienes guía y lleva el Espíritu.
El ritual del bautismo
Todo ser humano no
bautizado, y sólo él, es capaz de recibir el Bautismo. El ministro ordinario
del Bautismo es el obispo y el presbítero y, en la Iglesia latina, también el diácono. En
caso de necesidad, cualquier persona, incluso
no bautizada, si tiene la intención de hacer lo que hace la Iglesia al bautizar y emplea la fórmula bautismal
trinitaria (cf CCE 1246 y 1256).
El rito completo consta
de tres momentos:
·
Preparación: consiste en la bendición del agua, en la renuncia al pecado, en la profesión
de fe y en una pregunta sobre el deseo de ser bautizado (en el caso de los niños, responden los padres y padrinos).
·
Ablución o bautismo: Mientras el ministro baña en agua
a quien se bautiza (bautismo por inmersión), o
derrama agua sobre la cabeza (bautismo por infusión) dice: "yo te bautizo en el
nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo".
·
Ritos complementarios: son la crismación,
por la que el ministro unge la cabeza a
cada bautizado con el santo crisma, como señal de incorporación al pueblo creyente; la vestidura blanca,
signo
de la nueva vida y
dignidad del cristiano; la entrega de la luz de Cristo expresada por una velita cuya llama ha sido
tomada del cirio pascual.